En Busca de la Incomodidad

La adaptación hedónica arruina vidas (y las salva).

Según Wikipedia, la adaptación hedónica es “la observada tendencia de los humanos de volver a niveles más o menos estables de felicidad a pesar de grandes eventos positivos o negativos en la vida“.

Es decir, las personas nos acostumbramos fácilmente a la mayoría de las cosas que nos pasan. Tanto buenas como malas. A la adaptación hedónica se la suele comparar con una cinta caminadora (“hedonic treadmill”). No importa cuanto corras, siempre estás en el mismo lugar.

Buena y Mala

Salva vidas cuando nos pasa algo malo. Como perder un brazo, la muerte de un ser querido, o que un hijo te salga político. Nos acostumbramos a lo malo para poder seguir viviendo. Pero arruina vidas cuando nos acostumbramos a todo lo bueno que nos pasa.

Normalizar el privilegio implica insatisfacción permanente. Que nos lleva a perder de vista que, incluso en este país, estamos viviendo el momento de mayor abundancia material de la historia de la humanidad (comparando décadas, no años. Y en términos generales, no individuales).

Ésto no quiere decir que la búsqueda del progreso sea mala. Todo lo contrario. Pero no me parece que sea necesario el desprecio por la situación presente para buscar algo mejor. Algo que veo en demasiadas personas.

En Busca de la Incomodidad

Hablar de un problema no es de mucha utilidad sino se habla de soluciones. Entonces, ¿cómo combatir la adaptación hedónica?

Buscar la incomodidad. No todo el tiempo. Dije buscar la incomodidad. No vivir en ella. 

La incomodidad es una manera de “resetear” nuestro medidor de felicidad. Nos da un estándar para medir nuestra vida diaria. Es comer un poco de pan duro cada tanto para apreciar el pan recién salido del horno.

Algunos ejemplos:

  • Bañarse con agua fría.
  • Ayunar. O comer la misma comida “aburrida” por varios días (arroz, fideos)
  • No usar el celular por un par de días.
  • Andar en transporte público cada tanto. Algunas vez leí que “si andar en omnibus no te motiva a mejorar tu estación en la vida, nada lo hará”.
  • Usar ropa vieja/incómoda por un par de días.
  • Dormir en el piso (u otra superficie dura).
  • Aprender a aburrirse un poco. En vez de estar todo el tiempo buscando algo que distraiga.

 

La intolerancia por el aburrimiento y la incomodidad nos vuelve dependientes de todo lo que nos permite evitarlas.Así, nuestras posesiones dejan de ser algo que suma. Se vuelven el mínimo que esperamos. Algo que fue un privilegio en un momento, se vuelve una necesidad.

Aprender a aceptar, y buscar, la incomodidad nos da la verdadera independencia. Para que nosotros seamos los dueños de nuestras cosas. Y no al revés.

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Apuestas asimétricas, opciones y Bitcoin

Una apuesta simétrica es, por ejemplo, apostar a cara/cruz por $50. Si sale lo que elegiste, ganas $50. Sino, perdes $50.

Una apuesta asimétrica, en cambio, es una apuesta que tiene una diferencia entre lo que podes perder (downside) y lo que podes ganar (upside). Esto suele darse en situaciones donde la probabilidad de que se de una u otra situación es también diferente. Es decir, las probabilidades no son “cincuenta y cincuenta”. En las finanzas, las apuestas asimétricas se conocen como opciones.

Hay dos tipos de apuestas asimétricas:

  • Una apuesta que tiene un perdida limitada y una ganancia enorme.. En éstos casos la posibilidad de ganar es baja. Pero el resultado de ganar lo compensa. Por ejemplo, la lotería. El ejemplo no es del todo exacto porque en la lotería la “casa” tiene las opciones en su favor. Pero es para que se entienda de que estoy hablando.
  • Y la inversa. Ganancias limitadas y pérdidas enormes. La posibilidad de perder es chica pero los costos son enormes. Un ejemplo son las compañias aseguradoras que se dedican a cubrir riesgos de catástrofe. Su ganancia es segura pero está limitada a lo que le cobran a sus clientes. Es poco probable que pierdan dinero. Pero si se da, las sumas pueden ser exorbitantes.

 

Comprar un Bitcoin hoy (o una fracción más chica) es una apuesta del primer tipo. La pérdida está limitada al precio pagado (hoy, unos 400 dolares). La ganancia, por otro lado, puede ser astronómica. Es poco probable que Bitcoin se vuelva una moneda de uso común en el futuro. Pero si pasa, el cielo es el límite para su precio.

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