Libros Leidos en Febrero y Marzo

Arranqué a leer muchos libros en estos meses pero abandoné varios que me decepcionaron. Y hay otros que todavía no termine.

Los que sí termine fueron cuatro. Economía y Filosofía. Lenguaje corporal y Bitcoin.

Lombard Street – Walter Bagehot

Lo leí después de pedirle una recomendación a un Profesor que supuse no me iba a defraudar. No me equivoqué (o él no me defraudo, como quieras verlo).

En teoría es un libro sobre el sistema bancario de Londres en el siglo diecinueve. Pero como cualquier libro que perdura en el tiempo (publicado en 1873) la coyuntura del momento es sólo una manera de ejemplificar principios mucho más generales. Bancos Centrales, crisis financieras y las acciones que deben tomarse para salir de ellas.

Una cosa que me quedó del libro es la diferencia entre cómo nos gustaría que fuera la realidad y cómo es en verdad. Bagehot se inclina por describir la realidad cómo la percibe, no cómo le gustaría que fuera. Lo que me hizo acordar de una frase de Ray Dalio:

El éxito es alcanzado por las personas que entienden profundamente la realidad y saben usarla para conseguir lo que quieren. Los idealistas que no entienden bien la realidad crean problemas, no progreso.

En ésta visión el pragmatismo y el idealismo no son opuestos, son complementarios. Entender la realidad es una herramienta para cambiar esa realidad (o para utilizarla para conseguir nuestros fines). El idealismo es una cuestión de fines, el pragmatismo una cuestión de medios para alcanzar esos fines.

 

The Story of Philosophy – Will Durant

The Lessons of History es uno de mis libros favoritos. Corto, fascinante y bien escrito. Salvo la parte de corto, éste otro libro de Will Durant es parecido.

Un recorrido de las vidas e ideas de los filósofos más importantes de la historia (occidental) desde los griegos hasta el siglo veinte.

 

What Every Body is Saying – Joe Navarro

Joe Navarro es un ex-agente del FBI que se especializó en interrogar sospechosos. Así se volvió un “experto” en lenguaje corporal. El libro ejemplifica con imágenes las señales de nerviosismo más comunes que hacen las personas.

La idea principal de Navarro es que las caras mienten y que engañar con el lenguaje corporal es más difícil. Pero aclara que entender el lenguaje corporal de las personas no sirve como un detector de mentiras. Sólo sirve para ver si una persona está nerviosa por algo. Y hay personas naturalmente nerviosas así que existen muchos “falsos positivos”.

Lo mejor del libro es que las señales más comunes son en verdad comunes. Después de leer el libro, hay un par de movimientos que ves a todo el mundo hacer (tocarse/cubrirse el cuello en la zona de la clavícula, por ejemplo).

Muy recomendable.

 

Digital Gold – Nathaniel Popper

Un libro sobre los comienzos de Bitcoin y los primeros emprendedores que fundaron compañias alrededor de esta nueva tecnología. Divertido e interesante.

 

+BONUS

No es un libro pero en el último mes me interesé por el blog de finanzas e inversiones Epsilon Theory.

En la intersección entre la Psicología, la Teoría de Juegos, la Economía y las Relaciones Internacionales. Tiene una mirada muy distinta sobre los mercados a lo que estaba acostumbrado.

No se que tan aplicable puede ser a la hora de construir hacer inversiones en los mercados pero es bueno para pensar el tema de otra manera.

 

Invertir la Pregunta

Invertí, siempre invertí – Carl Gustav Jacok Jacobi

Uno de los consejos del inversor Charlie Munger  para pensar mejor es el de invertir los problemas. Es decir, dar vuelta la pregunta.

El ejemplo que da es cambiar la pregunta “¿cómo ser feliz?” por “¿cómo no ser feliz?” (ó como ser infeliz) La respuesta que él da es tomar drogas duras, no esforzarse, ser muy egoísta, una mala pareja. Entre otras cosas. Sólo con evitar estas cosas, dice Munger, tenes una buena oportunidad de ser feliz.

Invertir te obliga a salir del punto de vista tradicional y a enfocarte en un aspecto distinto del problema. Pero la razón principal por la que creo que funciona es otra.

La razón es que te enfoca en lo negativo del problema (cómo ser infeliz). Y eso es bueno por que las personas tenemos lo que se conoce como un sesgo de negatividad (negativity bias). Básicamente, que nos acordamos más fácilmente de las experiencias malas que de las buenas (y que al tomar una decisión tenemos más en cuenta las consecuencias negativas que las positivas).

Algunos ejemplos de preguntas invertidas:

  • ¿Por qué la gente no ahorra? en vez de ¿Cómo hacer que la gente ahorre más?
  • ¿Cómo perder un partido?  en vez de ¿Cómo ganar?
  • ¿Qué impide que la gente invierta en la bolsa? en vez de ¿Cómo hacer para que más gente invierta en la bolsa?
  • ¿Por qué un turista no vendría a Rosario? en vez de ¿Cómo atraer más turistas a Rosario?
  • ¿Qué hábitos/vicios no tiene la gente saludable? en vez de ¿Cómo vivir saludablemente?
  • ¿Cómo volverse pobre? en vez de ¿Cómo volverse rico?
  • ¿Cómo tener una mala entrevista laboral? en vez de una buena.
  • ¿Cómo ser un mal profesor? en vez de preguntarse cómo ser bueno.

 

 

 

En Busca de la Incomodidad

La adaptación hedónica arruina vidas (y las salva).

Según Wikipedia, la adaptación hedónica es “la observada tendencia de los humanos de volver a niveles más o menos estables de felicidad a pesar de grandes eventos positivos o negativos en la vida“.

Es decir, las personas nos acostumbramos fácilmente a la mayoría de las cosas que nos pasan. Tanto buenas como malas. A la adaptación hedónica se la suele comparar con una cinta caminadora (“hedonic treadmill”). No importa cuanto corras, siempre estás en el mismo lugar.

Buena y Mala

Salva vidas cuando nos pasa algo malo. Como perder un brazo, la muerte de un ser querido, o que un hijo te salga político. Nos acostumbramos a lo malo para poder seguir viviendo. Pero arruina vidas cuando nos acostumbramos a todo lo bueno que nos pasa.

Normalizar el privilegio implica insatisfacción permanente. Que nos lleva a perder de vista que, incluso en este país, estamos viviendo el momento de mayor abundancia material de la historia de la humanidad (comparando décadas, no años. Y en términos generales, no individuales).

Ésto no quiere decir que la búsqueda del progreso sea mala. Todo lo contrario. Pero no me parece que sea necesario el desprecio por la situación presente para buscar algo mejor. Algo que veo en demasiadas personas.

En Busca de la Incomodidad

Hablar de un problema no es de mucha utilidad sino se habla de soluciones. Entonces, ¿cómo combatir la adaptación hedónica?

Buscar la incomodidad. No todo el tiempo. Dije buscar la incomodidad. No vivir en ella. 

La incomodidad es una manera de “resetear” nuestro medidor de felicidad. Nos da un estándar para medir nuestra vida diaria. Es comer un poco de pan duro cada tanto para apreciar el pan recién salido del horno.

Algunos ejemplos:

  • Bañarse con agua fría.
  • Ayunar. O comer la misma comida “aburrida” por varios días (arroz, fideos)
  • No usar el celular por un par de días.
  • Andar en transporte público cada tanto. Algunas vez leí que “si andar en omnibus no te motiva a mejorar tu estación en la vida, nada lo hará”.
  • Usar ropa vieja/incómoda por un par de días.
  • Dormir en el piso (u otra superficie dura).
  • Aprender a aburrirse un poco. En vez de estar todo el tiempo buscando algo que distraiga.

 

La intolerancia por el aburrimiento y la incomodidad nos vuelve dependientes de todo lo que nos permite evitarlas.Así, nuestras posesiones dejan de ser algo que suma. Se vuelven el mínimo que esperamos. Algo que fue un privilegio en un momento, se vuelve una necesidad.

Aprender a aceptar, y buscar, la incomodidad nos da la verdadera independencia. Para que nosotros seamos los dueños de nuestras cosas. Y no al revés.

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Ambiente vence a Voluntad (o porque Steve Jobs siempre se vestía igual)

La peor manera de cambiar nuestro comportamiento es tratando de cambiarlo. El autocontrol no es una buena idea. Es mejor controlar nuestro ambiente.

Dependemos más de nuestro ambiente de lo que nos gusta creer. Las personas y las cosas con las que vivimos nos llevan hacia lugares que tal vez no son los que queremos.

Hay un concepto en la psicología experimental que se conoce como “ego depletion” (agotamiento del ego). La idea es que nuestra voluntad es un recurso limitado. Cuantas menos decisiones tomamos, mejor. Porque vamos a tener más voluntad para las que importan.

La mejor manera de “ahorrar” nuestra voluntad es diseñar el ambiente en que vivimos. Para no tener que tomar decisiones. Que el ambiente (dormitorio, casa, oficina) nos lleve a tomar buenas decisiones.

Algunos ejemplos:

  • Steve Jobs usaba siempre la misma ropa para no tener que decidir todas las mañana que ponerse (y no es el único)
  • En vez de obligarte a apagar el televisor para no desvelarte, es mejor no tener un televisor en tu cuarto.
  • Para dejar de fumar es mejor no tener cigarrillos en tu casa.
  • A un adicto a las drogas le conviene dejar de juntarse con otros adictos si quiere parar.
  • La manera más fácil de comer saludablemente es sólo tener esa comida.

Así se puede tener la misma cantidad de voluntad para una menor cantidad de situaciones. O lo que es lo mismo, más voluntad para cada situación.

Rutinas

Otra forma de guardar voluntad son las rutinas. Una rutina (ejercicio, estudiar, meditar, usar hilo dental, despertarse temprano, etcétera) es automatizar una decisión. La decisión se transforma en un hábito. Hacer ejercicio todos los días a la misma hora se vuelve, con el tiempo, casi un reflejo. Más tiempo lo haces, más fácil se vuelve.

Ahora, las rutinas también pueden crear malos hábitos. Con el tiempo se hace cada vez más difícil parar un mal habito. Porque lo haces sin pensar. No hacerlo se vuelve difícil.

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